El pasado viernes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sorprendió al anunciar la imposición de un arancel del 25% a las importaciones de acero y aluminio provenientes de México y Canadá.
La medida entró en vigor de inmediato, apenas 24 horas después del anuncio, y llega solo una semana después de que Trump amenazara con imponer aranceles generalizados a todas las importaciones mexicanas y canadienses.
Un sector vulnerable
El acero mexicano será uno de los principales afectados. Tan solo en 2023, el comercio entre México y EU en productos siderúrgicos superó los 6 millones de toneladas, con un superávit comercial de 4.1 mil millones de dólares a favor de EU.
El 82.5% de las exportaciones de acero mexicano, equivalentes a 8,106 millones de dólares, se dirigen al mercado estadounidense. Los estados más expuestos son Nuevo León, Coahuila y Veracruz.
Posibles represalias
Aunque el gobierno mexicano no ha anunciado medidas, en el pasado ha respondido con aranceles a productos clave de EU ante políticas similares.
Expertos advierten que la medida podría no tener el efecto deseado e incluso dañar a industrias dependientes del acero en EU.
Unidos somos más fuertes
Frente a la competencia desleal de China, la mejor estrategia es reforzar la integración bajo el T-MEC, no fomentar la fragmentación. La unidad en América del Norte fortalece nuestra competitividad e independencia.
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Hay que recordarle a EU que depende en gran medida de nuestro acero y aluminio. Solo con cooperación y diálogo superaremos este desafío.
Vía Expansión




