La demanda fue presentada por el Liberty Justice Center, en representación de pequeñas empresas importadoras, y por una coalición de 12 gobiernos estatales. Ambos casos cuestionaron la legalidad de los aranceles denominados por Trump como de “Día de la Liberación”, que afectaban a múltiples países como México, China y Canadá.
El panel de tres jueces concluyó que los aranceles violaban la separación de poderes al usurpar una atribución legislativa. Además, bloquearon gravámenes específicos, aunque no abordaron los aplicados bajo otras leyes, como los aranceles al acero, aluminio y automóviles.
Fallo clave en mayo de 2025 con efecto inmediato en el comercio
El fallo fue emitido en mayo de 2025 y, aunque aún puede ser apelado, marca un punto de inflexión legal y político en la estrategia arancelaria de la administración Trump. La Casa Blanca tiene 10 días para iniciar el proceso de revocación de los aranceles vigentes.
Aunque muchos ya estaban suspendidos, el fallo ofrece claridad legal y abre la puerta al reembolso de lo pagado por parte de las empresas afectadas, incluyendo intereses.
El Tribunal de Comercio Internacional en Manhattan fue el escenario de este fallo trascendental, pero sus implicaciones trascienden las fronteras de EE.UU. Los mercados internacionales reaccionaron positivamente: las bolsas asiáticas subieron, el dólar se fortaleció y se disipó parte de la incertidumbre generada por la guerra comercial prolongada con China y otros socios.
Este tribunal recordó al mundo que la Oficina Oval no puede convertirse en un centro de operaciones comerciales sin límites legales.
Proteger la Constitución y a las pequeñas empresas
Este fallo representa una defensa clave de la Constitución de EE.UU. y de la estructura democrática de pesos y contrapesos. La fiscal general de Nueva York, Letitia James, celebró la decisión:
“La ley es clara: ningún presidente puede aumentar impuestos a voluntad”.
Además, este veredicto protege a las pequeñas y medianas empresas que enfrentaron aumentos de costos debido a los aranceles. Estos gravámenes fueron descritos por la fiscal como “un enorme aumento de impuestos para familias trabajadoras”, afectando el empleo y la competitividad.
Estabilizar la economía y restaurar la confianza
Este fallo no solo frena una política arancelaria controversial, sino que también busca restaurar la estabilidad macroeconómica y la confianza de los inversionistas. Expertos como Stephen Innes y Paul Ashworth señalan que esta decisión envía una señal positiva a los mercados y podría frenar la escalada de tensiones comerciales globales.
Además, con esta resolución se favorece un entorno más propicio para la negociación multilateral y la recuperación económica en un momento de alta volatilidad.
Un mensaje claro sobre límites y legalidad
Este fallo es un recordatorio de que el poder presidencial tiene límites y que la legalidad no es opcional, incluso en contextos de emergencia económica. También representa una oportunidad para redefinir el rumbo del comercio internacional con reglas claras, diálogo multilateral y respeto al orden constitucional.
Para las pequeñas empresas, esta es una noticia alentadora. Marca un paso hacia un entorno económico más estable y menos impredecible, donde el emprendimiento puede florecer sin cargas fiscales impuestas sin fundamento legal.



