El mercado laboral estadounidense atraviesa un periodo de enfriamiento. En agosto apenas se generaron 22.000 nuevos empleos netos, y por primera vez desde 2020 se destruyó trabajo en junio.
La construcción es uno de los sectores más afectados: con un 34% de trabajadores inmigrantes, las políticas antimigratorias y las redadas del ICE están debilitando la fuerza laboral y poniendo en riesgo proyectos en marcha.
Empresas constructoras enfrentan graves dificultades
Una encuesta de la Asociación General de Contratistas de América (AGCE) y el Centro Nacional para la Educación en Construcción (NCCER) reveló que 92% de las firmas tienen problemas para contratar personal. Además:
- 5% reportó redadas en sus obras.
- 10% perdió empleados por temor a acciones migratorias.
- 20% vio cómo sus subcontratistas también perdían mano de obra.
Los estados más golpeados son Georgia, Virginia, Alabama, Nebraska y Carolina del Sur, donde empresas reconocen que los retrasos en proyectos son cada vez más frecuentes.
La visión de la Reserva Federal y los analistas
El más reciente Libro Beige de la Fed confirmó que la falta de mano de obra inmigrante es un problema generalizado en varias regiones, especialmente en Nueva York, Richmond, St. Louis y San Francisco. Esto ha ocasionado retrasos en obras, obligando a empleadores a implementar medidas como semanas laborales más cortas para retener trabajadores.
Economistas del Economic Policy Institute advierten que las deportaciones no solo afectan a los inmigrantes, sino también a los empleados nativos, pues se rompe la cadena de trabajo: menos especialistas en estructuras significa menos trabajo para electricistas, plomeros y otros oficios relacionados.
Datos del mercado laboral en construcción
El informe JOLTS de julio mostró que, a pesar de la caída general en las ofertas laborales, en construcción estas aumentaron a 306.000 vacantes, el nivel más alto en más de un año. Sin embargo, los expertos aseguran que este repunte refleja la falta de personal disponible y no un mayor crecimiento del sector.
Además, el cambio de trabajo entre empleados se encuentra en su nivel más bajo en nueve años, reflejo del temor por la seguridad laboral y el impacto de los costos arancelarios en las empresas.
Consecuencias directas en proyectos y negocios
El 78% de las compañías constructoras encuestadas reportó retrasos en al menos un proyecto en los últimos 12 meses, y el 45% lo atribuyó directamente a la falta de trabajadores o de subcontratistas disponibles. Esto no solo ralentiza la industria, sino que también encarece los costos y reduce la capacidad de crecimiento de los pequeños contratistas.
La construcción, motor clave de la economía estadounidense, enfrenta un reto histórico por la falta de mano de obra inmigrante.
Para los pequeños empresarios latinos, este panorama es un llamado a fortalecer sus equipos, innovar en procesos y mantenerse resilientes frente a cambios que van más allá del control individual, pero que pueden afrontarse con estrategia y preparación.




