El 23 de febrero de 2025, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) llevó a cabo una gran redada en varios vecindarios de Los Ángeles, como parte de una estrategia federal más amplia para reforzar el control migratorio en áreas urbanas. Esta acción se realizó en el marco de «Operación Safeguard», implementada el 21 de enero de 2025, con el objetivo de detener y deportar a inmigrantes indocumentados en ciudades santuario como Los Ángeles.
Objetivo y Alcance del Operativo
La redada se enfocó en individuos sin documentos con antecedentes penales y personas con órdenes de deportación pendientes. Según documentos filtrados, la operación contó con la participación de más de 300 agentes federales, incluyendo personal del FBI y la DEA. ICE ha justificado el operativo afirmando que se llevó a cabo con base en inteligencia destinada a proteger la seguridad pública y nacional.
Respuesta de las Autoridades Locales
Debido a que Los Ángeles es una ciudad santuario, las autoridades locales aclararon que no participaron activamente en la redada. La policía local reiteró su postura de no cooperar con operativos federales de inmigración a menos que se trate de delitos graves, lo que resalta la diferencia entre las políticas migratorias del gobierno federal y las decisiones locales.
Reacción de la Comunidad y Movilización Social
El operativo generó una respuesta inmediata de la comunidad inmigrante y organizaciones de derechos civiles. Más de 60 grupos locales conformaron la «Coalición de Autodefensa Comunitaria», con el propósito de alertar y movilizar a la comunidad para frenar futuras redadas. Ron Gochez, portavoz de la organización Unión del Barrio, anunció que patrullarán vecindarios estratégicos y organizarán movilizaciones para rodear los puntos de detención y tratar de impedir los arrestos.
Impacto y Debate en la Ciudad
El operativo ha reavivado el debate sobre la aplicación de políticas migratorias en Los Ángeles. ICE defiende estas redadas como una herramienta esencial para reforzar la seguridad pública, mientras que organizaciones y líderes comunitarios denuncian que la estrategia es excesiva y afecta a inmigrantes sin historial delictivo. La tensión entre las prioridades federales y locales sigue creciendo, y la comunidad inmigrante se mantiene en alerta ante la posibilidad de nuevas redadas en la ciudad.
Fuente: Los Angeles Times


