El número de estadounidenses que solicitaron el seguro por desempleo subió levemente la semana pasada a 232 mil, un incremento de 4 mil con respecto a la semana anterior, según informó el Departamento de Trabajo. Sin embargo, el promedio de cuatro semanas, que suaviza los altibajos semanales, cayó en 750 a 236 mil.
¿Cómo evoluciona la situación?
A pesar del leve repunte, las solicitudes semanales de ayuda por desempleo se mantienen en niveles históricamente bajos. De enero a mayo, las solicitudes promediaron un mínimo de 213 mil por semana. Recién empezaron a aumentar en mayo, llegando a 250 mil para finales de julio.
Este incremento moderado en las últimas semanas ocurre tras dos semanas consecutivas de declive, disipando preocupaciones sobre un rápido deterioro del mercado laboral. Más bien, apunta a una desaceleración esperable ante las subidas de tasas de interés.
¿Cuándo comenzó esta tendencia?
La Reserva Federal comenzó un ciclo de subidas de tasas en 2022 para combatir la inflación, llevando la tasa de referencia a su máximo de los últimos 23 años. Esto inevitablemente ha repercutido en el dinamismo del mercado laboral, que venía exhibiendo una fortaleza inusual en los últimos años.
Para la semana que terminó el 10 de agosto, 1.86 millones de estadounidenses estaban cobrando el seguro por desempleo, 4 mil más que la semana anterior. Si bien la desaceleración es evidente, no se perciben señales de una recesión inminente.
El desempeño del mercado laboral pesa mucho en la percepción de los votantes de cara a las elecciones presidenciales de noviembre. Aunque la inflación se ha moderado y la economía resiste, los ciudadanos aún están frustrados por el encarecimiento del costo de vida.
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¿Por qué importa el contexto?
Es clave entender que la resilencia actual de la economía estadounidense se da tras un período excepcional, producto de las medidas fiscales y monetarias adoptadas durante la pandemia. Una normalización gradual era esperable. El reto es lograr un «aterrizaje suave».
Vía Proceso



