El mercado estadounidense de juguetes vive una transformación acelerada este año. Tras el fenómeno viral de Labubu, los fabricantes y minoristas están apostando por juguetes sorpresa de bajo costo para captar la atención de los consumidores en la temporada navideña.
Desde grandes empresas como Hasbro, Mattel y Spin Master, hasta cadenas masivas como Target, el modelo blind box se convirtió en la gran apuesta comercial del cierre de año.
Las compañías buscan capitalizar el creciente interés por este formato, que combina accesibilidad, experiencia emocionante y dinámica de colección, elementos clave para atraer tanto a niños como a adultos.
Un mercado influido por la fiebre de Labubu
El impulso más reciente de la tendencia llegó gracias a Labubu, la figura coleccionable creada por Pop Mart que alcanzó precios de reventa de cientos o miles de dólares durante el verano. Su escasez y atractivo visual estimularon la demanda global por artículos sorpresa.
Aunque Labubu no aparece en las listas de juguetes más vendidos —debido a su limitado acceso y precios elevados— su efecto dominó llevó a la industria a multiplicar lanzamientos con empaques misteriosos más económicos y fáciles de encontrar en tiendas.
Una oferta ampliada en grandes cadenas para atraer al consumidor navideño
En los pasillos de Target, Walmart y otras cadenas de alto tráfico, los productos sorpresa ocupan un espacio prioritario.
Un portavoz de Target confirmó que la compañía duplicó su surtido de juguetes sorpresa para fin de año, sumando artículos de marcas como Baby Three, Miniverse, Minibrands y Aphmau.

Según Juli Lennett, analista de Circana, la tendencia sigue creciendo porque estos artículos generan un comportamiento de compra repetitivo:
“Quien compra uno, normalmente compra diez o treinta. Ahí está la persecución”.
El aumento de precios en juguetes —impulsado en parte por aranceles a productos fabricados en China— ha elevado el interés por estas alternativas accesibles, que se mantienen entre los regalos más económicos de la temporada.
Consumo emocional y coleccionismo accesible
Parte del atractivo radica en la experiencia emocional de abrir un empaque misterioso.
Consumidores como Ashley Harseim, de Nueva York, aseguran que estos productos son un “pequeño golpe de dopamina” que aporta diversión en tiempos de estrés.
Miniso, Ohku y tiendas especializadas han aprovechado esta conexión emocional ofreciendo colecciones de personajes populares, desde Disney hasta Peanuts.
A nivel sectorial, los coleccionables —incluyendo tarjetas como Pokémon— fueron responsables del repunte en ventas de juguetes durante los primeros nueve meses del año, según datos de Circana.
Impacto en el gasto navideño y perspectivas del sector
Aunque la categoría está en auge, los expertos advierten que los juguetes sorpresa no elevarán sustancialmente el gasto total de la temporada.
Tradicionalmente se venden como compras impulsivas durante todo el año, por lo que su impacto directo en noviembre y diciembre es más moderado.
Circana prevé incluso que un indicador del volumen de ventas del sector podría caer hasta 2.5% durante el periodo más activo del comercio navideño.
Aun así, para cadenas especializadas como Miniso, Ohku y Showcase —la única que vende Labubus auténticos en tiendas físicas de Estados Unidos— esta temporada podría marcar un récord histórico.
Showcase planea ampliar su catálogo con cajas sorpresa de Sonny Angel, competidor directo de Labubu, antes de diciembre.
Lecciones motivacionales para pequeños negocios
Aunque esta tendencia sea impulsada por gigantes del retail, ofrece aprendizajes valiosos para emprendedores:
Innovar no siempre requiere gran inversión
El formato blind box demuestra que una idea simple, bien ejecutada y emocionalmente atractiva puede convertirse en un fenómeno comercial.
La experiencia pesa más que el precio
Los compradores buscan emoción, sorpresa y conexión. Un pequeño negocio puede crear experiencias similares mediante empaques especiales, productos coleccionables o ediciones limitadas.
Adaptarse a la cultura del “microcapricho”
En tiempos económicos difíciles, los consumidores prefieren comprar pequeños detalles accesibles. Integrar productos de bajo costo puede aumentar el ticket promedio y atraer tráfico constante.
Seguir las tendencias globales fortalece la marca
Estar atento a movimientos sociales, estéticos o de consumo permite adelantarse a la competencia y responder a lo que el mercado realmente desea.
Una tendencia que combina emoción, accesibilidad y oportunidad
Las cajas sorpresa se posicionan como una de las categorías más relevantes para las fiestas de 2025, mezclando diversión, curiosidad y precios accesibles.
Para los pequeños negocios, este auge es una invitación clara:
reinventarse, observar al consumidor y apostarle a propuestas que inspiren emoción y sorpresa.




