La sequía ha golpeado fuertemente a los productores de café en estados clave de México como Chiapas, Veracruz y Oaxaca. Según testimonios locales, la producción ha caído más de un 50% este año.
«La planta está verde, pero no tiene la producción de café que debería dar», describe Moisés Ernesto, productor de Chiapas. Aunque México sigue siendo el octavo mayor exportador mundial, las condiciones climáticas adversas han puesto en jaque la estabilidad de su cosecha.
Brasil enfrenta un futuro incierto tras años de heladas
Brasil, el mayor productor de café del mundo, no la tiene fácil. Tras recuperarse en 2022 de las heladas que afectaron al 35% de su cosecha de arábica el año anterior, las perspectivas para 2023 son sombrías.
Una sequía de cinco meses amenaza con reducir significativamente la próxima cosecha, según advierte Márcio Ferreira, presidente del Consejo de Exportadores de Café de Brasil. «Lo más probable es que la producción del próximo año se reduzca de forma importante», augura.
Colombia alcanza cifras récord mientras otros sufren
Mientras tanto, Colombia alcanzó en 2022 una producción récord de 13,41 millones de sacos, un 21% más que el año anterior, convirtiéndose en un oasis en medio de la crisis que atraviesa la región.
«Ha sido un año de tendencia alcista», celebra Germán Bahamón, gerente de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia. Con ingresos por 14,2 billones de pesos (3.200 millones de dólares), el café se consolida como motor económico de este país.
Perú y Centroamérica también se resienten
La situación no es mejor en Perú, donde la producción cayó a 250.000 toneladas y la roya amarilla diezmó las plantaciones. En Centroamérica, aunque se proyectan leves incrementos, los productores se quejan de que los mayores costos locales opacan los beneficios de mejores precios internacionales.
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La crisis climática ha golpeado fuerte a la caficultura latinoamericana, pero con innovación y políticas adecuadas, los países pueden adaptarse para garantizar la sustentabilidad de este importante sector económico y social.
Vía Forbes



