Según cifras de CBRE México, en la Ciudad de México el inventario de espacio industrial creció casi 7% en el último año, llegando a 10.5 millones de metros cuadrados. Sin embargo, en los corredores industriales del Valle de México la escasez de terrenos está obligando a los desarrolladores a idear soluciones creativas.
La demanda de estos espacios se ha disparado 40% en los últimos 12 meses. El reto es enorme, pues las bodegas deben ubicarse cerca de las zonas urbanas para permitir entregas rápidas.
El comercio electrónico y la logística de última milla están transformando la industria inmobiliaria industrial. La creciente demanda de espacios de almacenamiento y distribución está presionando a los mercados como la Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara.
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¿Qué es última milla?
La última milla, el tramo final de la entrega de un pedido hasta la puerta del cliente, es clave en el comercio electrónico. Las bodegas y almacenes ubicados estratégicamente cerca de los consumidores son fundamentales para acortar los tiempos de entrega.
El auge del comercio electrónico ha traído consigo la necesidad de contar con espacios de almacenamiento y logísticos cerca de los centros urbanos, conocidos como la última milla. Esta tendencia representa una gran oportunidad para inversionistas y emprendedores.
La solucón más improvisada
Ubicar estas instalaciones cerca de las zonas urbanas plantea desafíos importantes en términos de infraestructura y medio ambiente. Algunas ciudades están explorando soluciones innovadoras como bodegas verticales y el aprovechamiento de espacios subterráneos.
La última milla del e-commerce aún tiene mucho potencial de crecimiento. Los hábitos de consumo digital seguirán en aumento, por lo que la demanda de soluciones logísticas innovadoras cerca del cliente final serán aún mayores. Los almacenes de última milla representan una gran oportunidad de inversión y emprendimiento.


