El peso mexicano, que llegó a alcanzar niveles máximos en abril cotizando en 16.25 unidades por dólar, se ha debilitado considerablemente en los últimos meses situándose actualmente en 19.15 pesos por dólar.
Esta caída se debe principalmente a la incertidumbre generada por las próximas elecciones presidenciales en México, la posibilidad de que Donald Trump gane las elecciones en Estados Unidos y la amenaza de una recesión en la economía estadounidense, principal socio comercial de México.
¿Qué eventos pueden presionar aún más el tipo de cambio?
Se espera que en septiembre se aprueben en el Congreso mexicano una serie de polémicas reformas constitucionales impulsadas por el presidente saliente Andrés Manuel López Obrador, lo que podría incrementar la incertidumbre entre los inversionistas.
Además, la nueva presidenta Claudia Sheinbaum asumirá el poder el 1 de octubre con el desafío de reducir el déficit fiscal, algo considerado urgente por las agencias calificadoras.
Finalmente, si Donald Trump resultara electo en Estados Unidos, podría tomar medidas que afecten negativamente a la economía mexicana.
¿Hacia dónde se dirige el tipo de cambio?
Analistas estiman que la combinación de estos factores internos y externos podría llevar al peso mexicano a cotizar en 21 pesos por dólar o incluso a niveles más altos en los próximos meses.
Septiembre será un mes clave, ya que el Banco de México decidirá si mantiene o no la tasa de interés, lo que impactará en el valor del peso.
En conclusión, aunque el peso mexicano vivió una época de fortaleza hace algunos meses, los vientos parecen soplar ahora en su contra. Solo queda esperar que los nuevos gobiernos en México y Estados Unidos tomen las decisiones correctas para mantener la estabilidad económica y cambiaria.
Vía Forbes



