Los pequeños comercios buscan cómo mitigar el impacto económico del inicio del año.

La cuesta de enero es un reto para muchos negocios, pero en especial para las tiendas. Estos pequeños comercios buscan la fórmula para mantenerse entre la preferencia de los consumidores, mientras enfrentan alzas en algunos servicios y productos tras el gasto de las fiestas decembrinas.
Sin embargo, con creatividad e ingenio, es posible sortear los obstáculos que presenta este complicado mes. ¿Cómo lo logran? Anticipándose, adaptando su inventario y ofertas, y fortaleciendo la relación con sus clientes locales.
Surten inventario y mantienen precios
Una estrategia común es comprar con anticipación productos no perecederos que suelen venderse mucho en estas fechas, como aceite, latas de frijoles y azúcar. De esta forma, pueden mantener los precios al menos durante las primeras semanas de enero, mientras suben los costos de otros artículos.
«Lo que hice fue adquirir desde antes la mercancía que más sale y se puede guardar. Así puedo sostener el precio, aunque suban otros como los refrescos o el pan», comenta Doña Ana, propietaria de una recaudería en Naucalpan.
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Ofrecen productos accesibles
Las tiendas también adaptan su inventario para responder a las necesidades y presupuesto de los clientes en enero. Por ejemplo, se limitan a reponer solo los productos más demandados y compran marcas más económicas o a granel.
De acuerdo con la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC), el costo de la canasta básica alimentaria ha aumentado 6.7% en comparación con enero del 2022. Ante esto, los tenderos notan que los consumidores optan por comprar piezas individuales en lugar de kilos enteros, sobre todo en alimentos con incrementos significativos.
Refuerzan lazos con la comunidad
Más allá de estrategias comerciales, estas tiendas mantienen su negocio reforzando los lazos de confianza con sus vecinos. Al ser un comercio local y cercano, pueden brindar un trato más personalizado y opciones flexibles de pago.
Con creatividad y manteniendo la relación con sus clientes, los pequeños comercios de barrio sobreviven la cuesta de enero y continúan siendo negocios indispensables para muchas comunidades. Su capacidad de adaptación frente a las adversidades es un ejemplo a seguir.
Fuente: Expansión


