El jueves pasado, Volvo Group sorprendió al anunciar que establecerá una nueva planta de camiones en México. La compañía sueca dijo que la planta complementará su producción en Estados Unidos, donde opera una fábrica en Virginia.
Sin embargo, la noticia cayó como un balde de agua fría en el sindicato United Auto Workers (UAW), que representa a los trabajadores de la planta estadounidense.
Indignación del sindicato automotriz de EEUU
El presidente del UAW Local 677, Tim Hertzog, dijo estar «extremadamente decepcionado» con la decisión. Según Hertzog, Volvo solo les informó 15 minutos antes de hacer el anuncio público.
«Esto es una bofetada para todos nosotros», expresó Hertzog. El directivo sindical ve la nueva planta mexicana como una amenaza para los puestos de trabajo en Estados Unidos.
Las razones detrás de la polémica decisión
Volvo invirtió 73 millones de dólares en los últimos 5 años para ampliar su planta de Virginia. Ahora agregará otros 80 millones para potenciar la producción en México.
Entonces, ¿por qué no seguir invirtiendo en EEUU? La respuesta parece ser los menores costos de producción en México. Además, la posición geográfica facilita la exportación a otros mercados.
Para Estados Unidos, se trata de un nuevo golpe a la industria automotriz local. Y para los trabajadores automotrices, es una señal más de que empleos manufactureros seguirán yéndose al extranjero.
Una decisión que genera incertidumbre
Queda por ver si la nueva planta mexicana efectivamente complementará o reemplazará parte de la producción en EEUU.
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Por ahora, el anuncio genera incertidumbre entre los trabajadores automotrices estadounidenses sobre el futuro de sus empleos ante la creciente competitividad de México. Volvo tendrá que demostrar que su decisión no afectará las operaciones locales.



