Drew’s Place, un restaurante de comida soul con raíces desde 1987, se ha convertido en un símbolo de pertenencia en Fort Worth, Texas. Sus clientes llegan por las chuletas de cerdo y las coles, pero vuelven por algo más profundo: tradición, familiaridad y comunidad.
La historia de este negocio muestra cómo un emprendimiento puede enfrentar presiones económicas crecientes y aun así encontrar formas de mantenerse relevante.
Un legado familiar que sostiene décadas de fidelidad
El negocio fue fundado por Stephanie y Andrew Thomas, quienes comenzaron su aventura empresarial en Florence y luego consolidaron su presencia en Fort Worth.
Una de las claves del restaurante ha sido su base de consumidores: generaciones completas que continúan regresando.
Según Stephanie, muchos clientes acuden desde la infancia, motivados por el mismo sabor y ambiente que sus padres y abuelos disfrutaban.
El papel del apoyo local en la supervivencia de los pequeños negocios
De acuerdo con el Estudio de Impacto de Compras en Pequeñas Empresas 2025 de American Express, el 95 % de los emprendedores afirma que el respaldo comunitario es fundamental para mantenerse operando, una cifra que creció frente al 86 % del año anterior.

Drew’s Place espera un aumento del 20–25 % en visitantes durante Small Business Saturday, un indicador del impacto que el consumo local tiene en la economía de los negocios independientes.
Una subvención decisiva para proteger un edificio con historia
Los Thomas recibieron $50,000 en fondos para pequeñas empresas otorgados por American Express.
A diferencia de otros emprendedores que suelen invertir en marketing o expansión, ellos decidieron enfocar el recurso en restaurar su edificio histórico, una estructura de la década de 1960.
Era un gasto que no podían afrontar por los costos diarios del negocio, pero era necesario para preservar un espacio que forma parte de la identidad del vecindario.
Presiones económicas que obligan a repensar precios y valor
Aunque la subvención alivió necesidades urgentes, Drew’s Place continúa enfrentando desafíos:
- Incremento en costos de proveedores
- Operación diaria más cara
- Dificultad para mantener los precios accesibles
El reto principal, explicó Stephanie, es seguir ofreciendo una relación calidad–precio justa sin golpear el bolsillo de los clientes, especialmente los adultos mayores que forman una gran parte de su clientela.
Una estrategia de valor para clientes mayores: precios ajustados y beneficios extra
Para no perder cercanía con este público, el restaurante redujo el costo de su menú para personas mayores y añadió una bebida gratuita.
Aunque parezca un descuento pequeño, ha sido determinante para muchas personas que viven en residencias para adultos mayores cercanas.
La iniciativa generó un incremento constante en este tipo de comidas, demostrando que el volumen y la lealtad pueden equilibrar precios más bajos
Lecciones para pequeños emprendedores: resiliencia, comunidad y decisiones inteligentes
1. La comunidad es un activo real, no un concepto emocional
El respaldo local puede impulsar las ventas incluso en épocas difíciles.
2. Invertir en la infraestructura vale más que crecer rápido
Proteger el espacio físico del negocio ayuda a fortalecer su identidad.
3. Ajustar precios con empatía genera lealtad de largo plazo
Pequeños incentivos pueden atraer más público del que parece.
4. Ser estratégico con subvenciones o apoyos externos multiplica el impacto
Los recursos bien invertidos generan beneficios duraderos.
5. La tradición también es una ventaja competitiva
Los negocios con historia deben aprovechar esa conexión emocional con su audiencia.
Drew’s Place demuestra que los pequeños negocios pueden sobrevivir a presiones económicas significativas si fortalecen sus raíces, escuchan a su comunidad y usan sus recursos con visión.
Para emprendedores latinos en Estados Unidos, esta historia es un recordatorio de que la resiliencia se construye todos los días, con decisiones que combinan estrategia, empatía y propósito.



