La inversión empresarial en Estados Unidos mostró señales de debilitamiento en abril, con una caída del 1,3% en los pedidos de bienes de capital no relacionados con la defensa (excluyendo aeronaves), según datos del Departamento de Comercio. Este retroceso representa la mayor contracción mensual desde octubre y contrasta con el incremento revisado del 0,3% registrado en marzo.
Las empresas posponen decisiones clave a la espera de políticas más claras.
Economistas como Stephen Stanley, de Santander US Capital Markets, afirman que esta caída confirma los temores de una desaceleración liderada por la inversión.
“Los ejecutivos están esperando una política más clara antes de ejecutar nuevos proyectos de capital”.
Este comportamiento empresarial ocurre en un contexto de tensiones comerciales. A pesar de una tregua temporal con China y la UE, las empresas se muestran reacias a comprometer recursos ante posibles cambios abruptos en las tarifas arancelarias.
Abril fue el punto de inflexión tras un fuerte primer trimestre
La desaceleración ocurrió en abril de 2025 en todo el país, justo después de que el gasto empresarial en equipos alcanzara su mayor ritmo de crecimiento en cuatro años y medio durante el primer trimestre.
Este repunte previo fue impulsado por compras anticipadas ante el temor de nuevas tarifas. Sin embargo, sin claridad sobre la política arancelaria, la inercia se detuvo.
El sector tecnológico y de transporte sintió el mayor golpe
Los pedidos de computadoras y productos electrónicos subieron apenas un 1,0%, pero los equipos de comunicaciones cayeron un 2,6%. Los pedidos de maquinaria crecieron un 0,8%, y los de productos metálicos manufacturados también mostraron un leve avance.
En contraste, los pedidos generales de bienes duraderos cayeron un 6,3%, arrastrados por una fuerte baja del 17,1% en pedidos de transporte, incluyendo una caída del 2,9% en vehículos y partes. Boeing reportó solo ocho pedidos de aviones en abril, en comparación con los 192 de marzo.
La guerra comercial y la falta de claridad están paralizando decisiones estratégicas
La imposición de aranceles por parte del gobierno estadounidense, especialmente bajo la administración Trump, ha generado un entorno de alta volatilidad.
Aunque recientemente se logró un acuerdo con China para reducir tarifas del 145% al 30% durante 90 días, la amenaza de nuevas medidas —como un arancel del 25% a los iPhones fabricados fuera del país o del 50% a productos de la UE— ha exacerbado la incertidumbre.
El enfriamiento de la inversión podría desacelerar el crecimiento económico general
Con una inversión más lenta, las implicaciones para el crecimiento del PIB son claras. La Reserva Federal de Atlanta ajustó su estimación de crecimiento del segundo trimestre al 2,2%, frente al 2,4% anterior.
Esta tendencia también afecta al consumidor. Aunque la confianza del consumidor repuntó en mayo (+12,3 puntos), las preocupaciones sobre el mercado laboral, la inflación y el poder adquisitivo persisten. Casi la mitad de los consumidores expresó preocupación por no poder acceder a los bienes y servicios que necesitan.
Economistas como Thomas Ryan, de Capital Economics, prevén que la inversión empresarial en equipos se estancará en el segundo semestre de 2025, una vez se disipe el impulso generado por las importaciones anticipadas.
“Hay un cambio estructural en marcha. La escasez de mano de obra y las tensiones comerciales están limitando la capacidad de recuperación de la industria”, advirtió Ryan.
Navegando la Incertidumbre: Empresas retrasan sus inversiones
El «para qué» de esta cautela empresarial es claro: proteger la rentabilidad y asegurar la viabilidad de los proyectos de capital en un entorno incierto . El «por qué» se fundamenta en varias razones:
- Búsqueda de Claridad Política: Las empresas necesitan previsibilidad para tomar decisiones de inversión a largo plazo. La política arancelaria de Trump, caracterizada por anuncios repentinos y posteriores retractaciones, crea un entorno de alta incertidumbre que lleva a posponer proyectos.
- Gestión de Costos: Las amenazas arancelarias elevan los costos de importación y pueden afectar las cadenas de suministro. Retrasar las compras permite a las empresas esperar mejores condiciones o buscar alternativas.
- Evaluación de la Viabilidad de Proyectos: Ante la posibilidad de cambios drásticos en los costos de insumos o la demanda, las empresas reevalúan la rentabilidad de sus inversiones, optando por la prudencia.
- Impacto en la Demanda: Las preocupaciones sobre la inflación y el empleo pueden afectar la confianza del consumidor (a pesar del repunte general de mayo), lo que a su vez frena la demanda de bienes y servicios y, por ende, la necesidad de nuevas inversiones en equipos.



