¿Cuánto pagarías por agua con jabón?
La mayoría respondería: “lo menos posible”.
Durante décadas, la industria de limpieza estuvo dominada por esa lógica: precios bajos, promesas de eficacia y etiquetas que gritaban “mata el 99.9% de las bacterias”.
Hasta que Method cambió las reglas del juego.
En 2001, dos emprendedores —Eric Ryan y Adam Lowry— se hicieron una pregunta que sonaba absurda en ese momento:
¿Y si los productos de limpieza fueran tan bonitos que la gente quisiera mostrarlos en lugar de esconderlos?

Lo que nació como una idea excéntrica terminó convirtiéndose en una revolución silenciosa: la marca que transformó el jabón en un objeto de diseño y construyó un negocio millonario.
La disrupción Method: belleza donde nadie pensó en innovar
Mientras las grandes empresas invertían millones en fórmulas más fuertes, slogans más ruidosos y campañas más agresivas, Method apostó por algo que nadie vio venir: competir en estética, no en eficacia.
- Botellas minimalistas dignas de un estudio de diseño
- Colores vibrantes y elegantes
- Formas ergonómicas que parecían esculturas
- Fragancias sofisticadas inspiradas en perfumería
- Ingredientes naturales y sostenibles
El resultado: la gente no estaba comprando jabón.
Estaba comprando estilo.
Method entendió que en algunos mercados, el envase es más importante que el contenido.
El packaging, lejos de ser un “costo”, se había convertido en una herramienta de diferenciación radical.
El packaging como experiencia: cuando limpiar se vuelve aspiracional
Method no solo rehizo las botellas. Redefinió la experiencia completa del producto:
- Sus envases aparecían en revistas de decoración, no en folletos de supermercados.
- Target los exhibía junto a productos de diseño, en las secciones más visibles.
- Las botellas comenzaron a coleccionarse, no a esconderse bajo el fregadero.
Limpiar dejó de ser un acto rutinario para convertirse en una declaración estética.
Y detrás del diseño había un mensaje más profundo: si un objeto vive en tu hogar, merece ser bello.

Del fregadero a un negocio de 100 millones
La estrategia funcionó con una precisión quirúrgica:
- De cero a 100 millones de dólares en ventas en pocos años
- Reconocimiento global como marca disruptiva
- En 2012, Ecover adquirió Method por más de 100 millones de dólares
Todo esto sin reinventar el jabón.
Method reinventó la experiencia de usarlo.
Lo que los pequeños negocios pueden aprender de Method
La historia de Method revela una verdad que muchos emprendedores subestiman:
La gente no compra productos. Compra experiencias.
Y esa experiencia comienza con la manera en que presentas tu oferta.
Estas son las lecciones clave:
1. El packaging no es un contenedor: es una historia
El diseño puede convertir un producto común en un objeto memorable.
2. Si todos compiten en precio, es el momento de competir en percepción
Tus clientes no siempre buscan lo más barato, sino lo más significativo.
3. El diseño eleva la categoría del producto
Puedes transformar una commodity en un artículo aspiracional.
4. La sostenibilidad también vende
Ingredients naturales y fórmulas eco-friendly crean confianza y diferenciación.
5. La innovación puede estar en lo invisible para otros
Mientras la competencia mira al contenido, tú puedes innovar en el envase.
La pregunta final: ¿qué historia cuenta tu packaging?
Steve Jobs lo dijo con claridad:
“El packaging puede ser teatro, puede crear una historia”.
Method lo entendió mejor que nadie: a veces, la botella es más valiosa que lo que hay dentro.
La próxima vez que pienses en tu producto, pregúntate:
- ¿Estás vendiendo el contenido o el contenedor?
- ¿Tu packaging es un gasto… o tu mejor oportunidad para diferenciarte?
En un mundo saturado de opciones, la innovación no siempre está en el qué, sino en el cómo.
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