En un entorno marcado por inflación, tasas de interés elevadas y volatilidad económica, surge una tendencia de consumo que está redefiniendo la forma en que las personas gastan su dinero: Treatonomics.
Este fenómeno, que abarca desde la compra de un simple labial hasta asistir a un concierto, demuestra que los consumidores buscan elevar su ánimo a través de pequeños y accesibles placeres.
El impulso detrás de los pequeños caprichos
El Treatonomics se basa en la idea de que, en tiempos difíciles, las personas reemplazan grandes gastos por adquisiciones más modestas, pero emocionalmente satisfactorias. Desde maquillaje, perfumes y velas, hasta artículos coleccionables como las muñecas Labubu, este patrón refleja una respuesta emocional frente a la incertidumbre.
Expertos como John Stevenson lo describen como la modernización del efecto lápiz labial, observado desde la Gran Depresión, cuando incluso en crisis económicas, las ventas de cosméticos aumentaban.
La lógica es simple: no puedes renovar tu casa, pero sí puedes cambiar un cojín o una manta para sentir un ambiente renovado.
Generaciones jóvenes y el fenómeno Kidulting
Millennials y Gen Z también están impulsando esta ola de consumo con el Kidulting, el regreso a hobbies y placeres de la infancia adaptados para adultos. El ejemplo más evidente es el éxito de LEGO en este segmento, donde algunos compradores invierten hasta $1,000 en kits de edición especial.
Esto evidencia que el Treatonomics no solo es una reacción a la crisis, sino también un reflejo de la búsqueda de bienestar emocional en diferentes etapas de vida.
Datos de confianza del consumidor y proyección
El Índice de Confianza del Consumidor en el Reino Unido cayó a -19 en julio de 2025, mientras que en Estados Unidos mostró un leve repunte, pero aún lejos de los niveles del año pasado. Esta mezcla de cautela y deseo de bienestar impulsa el Treatonomics como una tendencia que podría mantenerse al menos tres a cinco años más, según Kantar.
Con la previsión de que la volatilidad global continúe, las empresas deben adaptarse, identificando microtendencias culturales y geográficas para mantenerse relevantes.
Oportunidades para pequeños negocios
Para los emprendedores, el Treatonomics representa una oportunidad de oro. Crear productos que combinen accesibilidad, valor emocional y personalización puede atraer a consumidores que, aunque cuidan su presupuesto, no renuncian a pequeños placeres.
Estrategias como ediciones limitadas, experiencias sensoriales y marketing nostálgico pueden convertir un producto común en un “lujo cotidiano” irresistible.
Vía CNBC


