Los clientes, en su mayoría hispanos, evitan salir de casa por temor a las redadas migratorias impulsadas por la administración del presidente Donald Trump.
Este patrón se repite en distintos puntos del país: menos visitas a tiendas físicas y un aumento del comercio electrónico, especialmente en comunidades latinas.
La situación se ha agudizado tras operativos del ICE en lugares públicos como Home Depot, Walmart, granjas y fábricas, lo que ha provocado una caída significativa en las ventas presenciales.
La inseguridad impulsa la digitalización del consumo
De acuerdo con la consultora Kantar, las visitas de consumidores hispanos a tiendas minoristas cayeron un 14,7 % interanual entre abril y junio, frente al 4,5 % de otros grupos demográficos.
El estudio también reveló que el 60 % de los hispanos compró en línea entre julio y septiembre, el nivel más alto registrado.
Empresas como Shoe Palace (del grupo JD Sports) reportaron una fuerte caída del tráfico en tiendas físicas, mientras que su canal en línea se mantiene estable. Otras compañías, como Heineken, Constellation Brands y Coca-Cola, también notaron un descenso entre sus clientes hispanos.
Según Mark Mathews, economista jefe de la Federación Nacional de Minoristas, este giro hacia las compras digitales “no es sorprendente dadas las preocupaciones sobre las políticas de inmigración y su aplicación”.
Impacto en los pequeños negocios latinos
Para los emprendedores locales, esta transformación tiene un costo alto.
Mercados populares en ciudades con gran presencia latina —como Alamo, Texas, o Newark, Nueva Jersey— han visto caer sus ventas y participación de vendedores. En algunos casos, los comerciantes reportan haber perdido hasta la mitad de sus ingresos.
El desafío es mayor para quienes no tienen presencia digital, ya que no pueden competir con gigantes como Walmart o Amazon, cuyos canales online han registrado crecimientos de hasta 26 % interanual.
Shan, dueño de una tienda familiar en Newark, lo resume con frustración: “No podemos competir con los precios ni con la visibilidad que ellos tienen en internet”.
Las grandes marcas se adaptan al cambio
Empresas con plataformas digitales robustas están aprovechando el nuevo escenario.
Walmart ha reportado su mejor temporada primavera-verano desde la pandemia, impulsada por el auge de la recogida en tienda y la entrega a domicilio.
En contraste, cadenas de descuento como Ross Stores han visto caer sus visitas en zonas de alta concentración hispana.
Incluso los inversionistas están reaccionando. Apollo Global Management busca vender Heritage Grocers Group, una cadena enfocada en el mercado latino, ante la caída en la demanda.
El poder adquisitivo hispano sigue creciendo
A pesar del temor y la incertidumbre, los hispanos continúan siendo un motor clave para la economía estadounidense.
Según Kantar, su poder de compra alcanzará los 2,8 billones de dólares en 2026, creciendo más rápido que cualquier otro grupo demográfico.
Este crecimiento ofrece una oportunidad única para los pequeños empresarios latinos: fortalecer su presencia digital, adaptar su oferta y construir canales seguros de venta en línea que les permitan conectar con clientes temerosos de salir de casa, pero dispuestos a seguir consumiendo.
Enseñanzas para los emprendedores
- Diversificar los canales de venta: tener presencia digital ya no es opcional, es una necesidad.
- Fortalecer la confianza del cliente: ofrecer entregas seguras, atención en línea y políticas transparentes puede marcar la diferencia.
- Comprender el contexto social: las políticas públicas influyen directamente en los hábitos de consumo. Anticiparse a estos cambios es una ventaja competitiva.
En medio del miedo y la incertidumbre, las comunidades hispanas en Estados Unidos están demostrando una vez más su capacidad de adaptación.
El cambio hacia el comercio digital no solo redefine la forma de comprar, sino que abre nuevas oportunidades para los negocios latinos que se atrevan a reinventarse y construir confianza más allá del mostrador.


