La industria de la moda enfrenta un enorme desafío: ¿cómo lidiar con la gran cantidad de residuos textiles que genera? En los últimos años, muchas marcas han implementado programas de recolección de ropa usada en sus tiendas, animando a los clientes a dejar sus prendas viejas para su reutilización y reciclaje.
Sin embargo, la realidad de lo que sucede con esta ropa es compleja: gran parte termina en vertederos e incineradores.
Nuevas empresas ofrecen servicios de recuperación
Ante este problema, han surgido startups especializadas en la logística de recolectar, clasificar y darle un nuevo uso a los textiles descartados.
Empresas como Debrand, SuperCircle y Trashie trabajan con marcas para desarrollar soluciones circulares, extendiendo la vida útil de las prendas a través de la reutilización, reventa y el anhelado reciclaje de fibra a fibra. Si bien este último es aún incipiente, estas empresas sentarían las bases para un futuro sostenible.
Los desafíos del reciclaje textil
El reciclaje de ropa en nueva ropa no existe a gran escala. Las prendas suelen tener fibras mixtas difíciles de separar. Por eso, gran parte de lo recolectado se recicla en materiales industriales como aislamiento.
La startup SuperCircle busca la máxima trazabilidad digitalizando la clasificación, para que las marcas sepan el destino de cada prenda. Incentivar la participación del consumidor también es clave: empresas como Trashie ofrecen recompensas y descuentos para que la gente envíe su ropa.
Hacia un cambio de paradigma
Lograr la circularidad requerirá que las marcas asuman los costos del reciclaje y que los clientes compren menos ropa nueva. Se necesitan políticas que obliguen a los productores a financiar la reutilización y el reciclaje textil.
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Si bien las startups de recuperación contribuyen a la sostenibilidad, no pueden por sí solas revertir la enorme producción de la industria. Es crucial un cambio sistémico para reducir el consumo y transitar hacia una moda circular.
Vía Modern Retail


