La marca Nueva Era comenzó en 1920 en Buffalo, Nueva York, cuando Ehrhardt Koch abrió una pequeña tienda de sombreros y accesorios. En los años 30, la compañía empezó a producir gorras de béisbol, las cuales se hicieron rápidamente populares.
El origen de las gorras de béisbol
Fue en los años 30 cuando Nueva Era comenzó a producir gorras de béisbol, las cuales consistían en una corona rígida y una visera larga. Estas gorras eran usadas por los jugadores para bloquear el sol y permitirles ver la pelota más fácilmente.
Inicialmente, las gorras solo tenían el logo del equipo al frente. Pero en 1954, Nueva Era agregó el logotipo de la MLB (Major League Baseball) en la parte trasera, convirtiéndose en el proveedor oficial de gorras de la liga.
Expansión y crecimiento
Con el tiempo, Nueva Era fue expandiendo su producción y comenzó a hacer gorras para otros deportes y ligas. En los años 70, hicieron las gorras para la NFL y en los 80 para la NBA.
Además, en los años 90, la compañía identificó la oportunidad en el mercado de la moda callejera. Fue así como empezaron a hacer gorras con diseños más modernos y coloridos, apuntando a un público más joven y urbano.
De accesorio deportivo a ícono de la moda
La estrategia dio resultados y para finales de los 90 e inicios de los 2000, las gorras de Nueva Era se habían convertido en un accesorio de moda muy popular, trascendiendo su origen deportivo.
Raperos, celebridades e influencers adoptaron las gorras de Nueva Era como parte de sus looks. Y la compañía supo aprovechar esta oportunidad, haciendo gorras con diseños exclusivos y ediciones limitadas.
El legado de una marca centenaria
Hoy en día, a sus 100 años, Nueva Era es una marca global, con presencia en más de 120 países. Aunque sigue siendo proveedora oficial de las grandes ligas de EUA, su enfoque está puesto en la moda y el streetwear.
La historia de Nueva Era es un ejemplo de una compañía que supo reinventarse y pasar de ser un pequeño accesorio deportivo a un ícono de la moda callejera global. Su legado perdura gracias a su visión, innovación y habilidad para capitalizar las tendencias.
Fuente: Expansión


