Un creciente número de estados en EE. UU. está promoviendo legislación para frenar los sistemas de fijación de precios basados en datos y algoritmos. La meta es reducir el impacto económico en los consumidores, quienes enfrentan costos cada vez mayores en vivienda, servicios y productos básicos.
La discusión toca el corazón de la competencia comercial moderna y alerta a pequeños negocios: el uso indiscriminado de datos puede crear desigualdad en precios y desconfianza del consumidor.
Impulso estatal frente al retroceso federal
La Casa Blanca evalúa una orden ejecutiva que revertiría leyes locales relacionadas con inteligencia artificial. Sin embargo, legisladores estatales están tomando el control del debate.
Inspirados en trabajos previos de reguladores como Lina Khan, varios estados buscan impedir que las empresas utilicen algoritmos para crear prácticas que consideran “injustas” o con afectaciones directas al bolsillo del ciudadano.
Nuevas leyes y medidas en marcha
En los últimos meses, varios estados han aprobado o propuesto regulaciones:
- Nueva York prohibió que propietarios utilicen algoritmos para coordinar precios de renta.
- California aplicó una prohibición aún más amplia contra la colusión algorítmica.
- 19 estados analizan proyectos para restringir programas basados en datos de terceros que influyen en el costo de alquileres.
- Utah prepara una iniciativa para otorgar a los consumidores más control sobre la información que brindan a empresas.
Estas iniciativas comparten un objetivo: mayor transparencia y freno al uso de datos para manipular precios dependiendo del perfil del comprador.
Cómo afecta a consumidores y comercios
El modelo actual permite que empresas recopilen datos minuciosos sobre comportamiento, historial de navegación, consumo de contenido y compras previas.
Aunque estas herramientas ayudan a personalizar publicidad y promociones, críticos aseguran que también facilitan elevar precios según lo que un usuario parece dispuesto a pagar.
Ejemplos citados en reportes recientes incluyen:
- Sitios de viajes que ofrecen tarifas más elevadas a compradores en ciudades de altos ingresos.
- Planes de aerolíneas para implementar IA en la definición de tarifas, generando escrutinio legislativo.
Para pequeños empresarios, la lectura es clara: el uso ético de datos será un diferenciador de confianza y reputación.
Impacto en la competencia y en el futuro del comercio
Expertos en políticas públicas advierten que no se puede hablar de asequibilidad sin comprender cómo evolucionan los sistemas de precios. La tecnología cambia rápido, y la regulación busca no quedarse atrás.
Para emprendedores, esto representa una oportunidad:
- Reforzar prácticas comerciales transparentes.
- Aprovechar datos sin vulnerar privacidad.
- Construir relaciones basadas en confianza, no en algoritmos que generan disparidades.
Lección para pequeños negocios: competir con ética genera lealtad
Aunque grandes corporaciones usan inteligencia artificial para ajustar precios, los consumidores están cada vez más conscientes del uso de sus datos. Las nuevas leyes recuerdan que la transparencia puede convertirse en un arma poderosa para marcas pequeñas:
- Un cliente que confía, regresa.
- Un precio justo crea reputación a largo plazo.
- Ser claro con la información que se recopila mejora la percepción de valor.
En un mercado donde la personalización puede volverse abuso, los negocios que ofrezcan trato honesto tendrán una ventaja real.
Vía Reuters



